La pandemia y sus consecuencias.
El sistema capitalista se
muere lentamente. Y sí, quizás hace varios años los expertos en el tema habían
hablado de una recesión, pero jamás contaron con que el hombre sería el
causante que el propio consumo arruinara la vida del consumidor.
A la vez que el consumidor
lentamente trata de sobrevivir con un capital extra-limitado, la balanza
económica no hace más que alterarse y temblar porque su mano de obra no puede
transitar en las calles; viéndolo en otros términos, la verdadera plaga del
planeta Tierra, está escondida, confiando ciegamente en la fe que cada uno
posee, para que este problema se resuelva, o decrezca.
Ahora bien, siempre hablamos
de dos entornos totalmente diversos y opuestos el uno del otro; el mundo del
humano, y el mundo natural. ¿Porqué el humano, a pesar de pertenecer a la
naturaleza llegó al punto de alejarse tanto de ella? Ahora mismo la naturaleza
en todas partes del mundo está re-apareciendo, y con ello, comienza a adaptarse
a aquello que en su momento, el hombre destruyó para crear sus templos.
¿No es verdad que el sistema
económico con el cuál contamos en la actualidad podría ser nuestra propia
destrucción? Y no, jamás hablando de los líderes de las naciones con los que
contamos. De alguna manera estos son solamente las personas que llegaron a ese
puesto como parte del mismo sistema que llevamos.
Pensamos en algunos momentos como animales
para acusarlos de no hacer las cosas debidamente, cuando la realidad es que ni
ellos mismos saben hacia donde sus acciones los llevarán en pleno año 2020, en
el cual ya se veía el hilo del cual todos estábamos colgados, y , que con el
menor esfuerzo, se rompería, dando pie a lo que estamos viviendo actualmente.
Y no es para menos, hay que
entender que, si hablamos en términos de épocas a través de la historia, el
post-posmodernismo ya se había extendido lo suficiente, y que si la humanidad
quería marcar su propio tiempo, es hora de realizar el cambio hacia la
perfección que desde que los primeros pensadores existieron, se tuvo planeada.
Se puede ver esto entonces
como un arma de doble filo, donde por un lado el hombre puede reivindicarse de
todo el mal y el caos que ha creado el cual, en el mejor de los casos sería ese
filo que nos haría retumbar, pero reflexionar; y tenemos, al voltear el arma
aquel filo en el cual lo único que haremos no será defendernos de la
adversidad, si no morir dejando una historia detrás. ¿De qué lado estamos
dispuestos a tomar el arma? Eso sólo el rumbo que tomemos, nos lo dirá.
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